¿Cómo de malo es descargar discos?

Hace un par de días se dio a conocer un estudio de la Universidad de Columbia que afirmaba que aquellos que descargan música ilegal acaban comprando más que los que no lo hacen. No es la primera vez ni la última que leemos algo así. Ya en 2009, por ejemplo, nos enteramos de otra investigación que también mantenía esa posición -con datos quizá mucho más exagerados-, y es que en la cuestión de los ‘piratas’ encontramos tanto posiciones a favor como en contra.

Piratería musical

A favor

La conclusión de la mayor parte de estudios que establecen una relación entre música descargada ilegalmente y música comprada es que cuanta más escucha una persona, más probabilidades hay de que acabe pasando por caja. Como es lógico, para que esto suceda, no debería haber trabas para escuchar música. En este sentido, el streaming y herramientas legales como Spotify juegan un importante papel, porque permiten que las personas escuchen singles y discos completos sin tener que pagar por ello necesariamente.

Internet ha facilitado que nuestra sociedad tenga acceso a una cantidad enorme de contenidos de toda índole. La sobreabundancia es tal que es de lógica que, en el caso de la música, las personas quieran escuchar un disco antes de comprarlo. Si asumimos como algo natural el hecho de probarnos una camiseta o unos zapatos, más aún debería ser el consumo de música, que tantísimas opciones plantea.

Décadas atrás eran las radios los principales focos para que la gente descubriera música. Hoy en día siguen siendo clave, pero no representan el único medio por el que conocer grupos nuevos. De la misma manera que existen cientos de miles de artistas, hay múltiples maneras de llegar a ellos. Sin embargo, la industria discográfica sigue empeñada en hacer pagar a la gente por comprar un producto a ciegas, como sucedía en los tiempos en los que la radio era casi el único lugar donde descubrir nueva música.

En contra

Los que se posicionan en contra de la ‘piratería’ suelen comparar la acción de bajarse un disco con robar. Defienden los derechos de autor y les ponen precio para no solo compensar la inversión en la creación del álbum, sino ganar suficiente dinero con ello.

Es totalmente lógico que los profesionales que han hecho posible que un disco se comercialice -desde los grupos hasta el equipo de promoción y comunicación- cobren por su trabajo. Lo que no tiene sentido es que los artistas y discográficas pretendan seguir viviendo de la venta de discos, cuando ni se venden copias físicas ni se ofrecen precios competitivos en el mercado digital -que me cobren 2 dólares/euros por un tema sí me parece un robo-.

¿Qué ha hecho la industria discográfica para adaptarse a la nueva manera de consumir música del público? Exigir y presionar a los gobiernos para que aprueben leyes más severas contra la descarga ilegal. Se han preocupado de protestar, pero no de buscar alternativas a un negocio caduco. Y actores como Spotify lo tienen realmente complicado porque no juegan en igualdad de condiciones con, por ejemplo, las radios tradicionales, que pagan menos royalties por la música.

Bajar discos: ¿malo o bueno?

Entonces, ¿es malo o bueno descargar un disco ilegalmente? Obviamente es malo, pero eso no convierte en malos y únicos culpables a los que descargan discos. Lo ideal sería llegar a un punto en el que todos salgan ganando y en el que el consumo de música no sea un lujo. Recordemos que hay muchas otras vías por las que ganar dinero, más allá de la venta de canciones/discos: conciertos, merchandising, aparición en películas/series/videojuegos…

El problema de la ‘piratería’ seguirá existiendo hasta que el público perciba que merece la pena pagar por un contenido, pero para que eso suceda tiene que haber un reajuste del sistema que equilibre la balanza. Y ese reajuste tiene que venir impulsado, sobre todo, por la industria discográfica.

Fuente original: Cuchara Sonica